Cambiar tu dominio de proveedor suena a trámite menor: pides un código, lo pegas en otro sitio y listo. Y el dominio, efectivamente, es la parte fácil. Lo que de verdad puede salir mal es el correo. Los buzones no viajan solos con el dominio: si mueves las cosas en el orden equivocado, pierdes mensajes o empiezas a recibir rebotes. En esta guía te explicamos el traspaso paso a paso, en qué punto está el riesgo real y cómo hacerlo sin perder ni un email.
Qué es exactamente un traspaso de dominio
Traspasar un dominio es cambiar el registrador donde está dado de alta, es decir, la empresa a través de la cual lo tienes contratado. El nombre de tu web y de tu correo (eso de tuempresa.es) sigue siendo tuyo; solo cambia quién lo gestiona.
El proceso está estandarizado y tiene dos piezas clave:
- El código de autorización (EPP o «authcode»). Es una contraseña que demuestra que el traspaso lo autoriza el dueño legítimo. Lo pides en el panel de tu proveedor actual y se lo entregas al nuevo, que lo usa para reclamar el dominio.
- La autorización del titular. El registro suele pedir la confirmación de la persona o empresa que figura como titular del dominio, por correo o desde el panel. Sin ese visto bueno, el traspaso no avanza.
Hasta aquí, nada dramático: es papeleo técnico que cualquier proveedor serio hace por ti. Lo importante es que traspasar el dominio no mueve tu correo. Y ahí está el verdadero riesgo.
Por qué el peligro no es el dominio, es el correo
Tus buzones —los mensajes que ya tienes, las carpetas, los históricos— viven físicamente en el servidor de tu proveedor antiguo. El dominio solo dice, a través de unos registros llamados MX, a qué servidor debe entregarse el correo que llega a tu dirección.
El error clásico es cambiar esos registros demasiado pronto. Si apuntas el dominio al servidor nuevo antes de haber copiado los buzones, los correos que ya tenías se quedan en el servidor viejo y los nuevos empiezan a caer en un buzón vacío. Si además cierras la cuenta antigua, esos mensajes pueden desaparecer para siempre. Por eso la regla de oro es sencilla: el correo se copia primero y los DNS se cambian al final.
El orden correcto, paso a paso
Hacerlo bien no es complicado; es cuestión de secuencia. Este es el orden que evita sustos:
- 1. Prepara el destino. Antes de tocar nada, ten listos en el nuevo servicio de alojamiento y correo los buzones con las mismas direcciones que ya usas, con su espacio y sus contraseñas.
- 2. Copia los buzones. Con una migración IMAP se traen los mensajes y carpetas del servidor antiguo al nuevo, sin borrar el origen. Durante este paso todo sigue funcionando, porque el dominio aún apunta al servidor viejo.
- 3. Baja el TTL. El TTL es el tiempo que los DNS tardan en refrescarse por internet. Reducirlo unas horas antes del cambio hace que la transición sea casi inmediata.
- 4. Cambia los MX y el resto de registros. Ahora sí: apuntas el dominio al servidor nuevo y reconfiguras también los registros de autenticación del correo (SPF, DKIM y DMARC) con los datos del nuevo proveedor.
- 5. Deja un periodo de convivencia. No cierres la cuenta antigua de inmediato. Mantén el buzón viejo unos días mientras los DNS terminan de propagarse; así, cualquier correo rezagado que llegue al servidor antiguo no se pierde.
Con esta secuencia, el cambio es transparente para tus clientes: siguen escribiendo a la dirección de siempre y tú sigues recibiendo todo, antes, durante y después del traspaso.
Qué preguntar a tu proveedor actual
Antes de empezar, una llamada a tu proveedor de origen te ahorra la mayoría de los problemas. Asegúrate de tener claras cuatro cosas:
- El código de autorización (EPP) del dominio y que el dominio no esté «bloqueado» para traspasos (muchos paneles tienen un candado que hay que desactivar).
- Acceso al panel de correo con permisos para ver los buzones y sus contraseñas, o los datos IMAP para poder copiarlos.
- La fecha de caducidad del dominio, para no iniciar el traspaso cuando está a punto de vencer.
- Los registros DNS actuales (MX, SPF, DKIM, DMARC y cualquier subdominio o servicio que dependa del dominio), para replicar exactamente lo que ya funciona.
Si tu proveedor te da largas con el código de autorización o el acceso a los buzones, recuerda que tienes derecho a llevarte tu dominio y tu correo. Insiste con claridad y por escrito.
Errores típicos que cuestan un disgusto
Casi todos los problemas de un traspaso se reducen a un puñado de descuidos evitables:
- Dejar caducar el dominio. Un dominio vencido puede quedar libre para que otro lo registre. Nunca esperes al último día.
- No tener acceso al panel de origen. Sin el código de autorización ni las contraseñas de los buzones no hay migración posible. Consíguelos antes de mover nada.
- Cambiar los DNS antes de copiar el correo. El error que más mensajes hace perder. Primero los buzones, después los MX.
- Olvidar SPF, DKIM y DMARC. Si migras el correo pero no reconfiguras estos registros con el nuevo servidor, tus emails pueden empezar a llegar marcados como spam a tus clientes. Es el fallo que más tarda en detectarse: el correo «sale», pero acaba en la carpeta equivocada.
- Cerrar la cuenta antigua demasiado pronto. Deja convivir los dos servicios unos días; los DNS tardan en propagarse por completo.
Cómo lo hacemos en B3
En B3 registramos, renovamos y traspasamos dominios, y hacemos la migración del correo sin perder mensajes como parte del servicio. No es algo teórico: es una tarea que hacemos de verdad para nuestros clientes. Copiamos los buzones antes de tocar los DNS, replicamos tus registros de autenticación para que el correo no caiga en spam y mantenemos la convivencia hasta que la transición sea invisible.
Todo esto se apoya en un servidor dedicado gestionado por nosotros, con tu propio dominio, correo profesional sobre SSL, bases de datos y copias de seguridad, y lo monitorizamos de forma continua con alertas automáticas. Como en el resto de servicios, tienes un único interlocutor y todo en la misma factura.
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Nos encargamos del traspaso y de la migración de tus buzones para que no pierdas ni un mensaje. Cuéntanos qué tienes hoy y te preparamos un presupuesto de hosting y correo a medida, sin compromiso.
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