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Blog · Conectividad

Qué es el CGNAT y cómo te afecta

Hay un detalle de tu conexión a internet que casi nadie te explica al contratarla, pero que puede cambiarlo todo el día que intentas ver tus cámaras desde el móvil, montar una VPN o abrir un puerto para un juego: el CGNAT. Las siglas vienen de Carrier-Grade NAT (traducción de la traducción aparte, algo así como «NAT a nivel de operador»), y describen una técnica que muchas conexiones usan hoy sin que el usuario lo sepa. Su efecto práctico es sencillo de resumir: tu IP pública no es realmente tuya, la compartes con otros usuarios. Vamos a explicar qué significa eso, qué cosas dejan de funcionar por su culpa y cuándo conviene dar el paso a una IP fija.

Un repaso rápido: qué es el NAT

Para entender el CGNAT hay que recordar antes qué es el NAT normal, el que lleva tu router de casa desde siempre. En tu red local conviven varios dispositivos —el ordenador, el móvil, la tele, la impresora—, cada uno con su dirección privada. Pero hacia internet todos salen a través de una sola dirección IP pública, la que te asigna el operador. El router hace de «traductor»: lleva la cuenta de qué dispositivo pidió qué y devuelve cada respuesta a quien corresponde. A eso se le llama NAT, y funciona porque normalmente eres tú quien inicia la conexión hacia fuera.

Hasta aquí, lo de siempre. El problema aparece cuando el propio operador se queda sin direcciones públicas que repartir.

El CGNAT: una IP pública compartida entre muchos

Las direcciones IPv4 —las clásicas, con cuatro números separados por puntos— son un recurso limitado y prácticamente agotado. Hay muchísimos más dispositivos conectados en el mundo que direcciones disponibles. Para estirar las que quedan, muchos operadores hacen una segunda capa de traducción: el CGNAT. En lugar de darte una IP pública para ti, meten a decenas o cientos de clientes detrás de una misma dirección pública, y el operador hace el reparto a gran escala desde su propia red.

El resultado es que dos vecinos, o dos usuarios que ni se conocen y están en puntas opuestas del país, pueden salir a internet con la misma IP pública. Para navegar, ver vídeo o usar aplicaciones en la nube, da exactamente igual: siempre eres tú quien inicia la conexión, y las respuestas vuelven sin problema. Por eso la mayoría de la gente vive con CGNAT sin enterarse nunca.

El conflicto llega el día que quieres lo contrario: que alguien desde fuera pueda llegar hasta ti. Si tu IP pública es compartida y la controla el operador, esa puerta de entrada simplemente no existe para ti.

Qué deja de funcionar con CGNAT

Mientras solo consumes internet, el CGNAT es invisible. Los problemas aparecen en cuanto necesitas que tu conexión sea localizable o accesible desde el exterior. Estos son los casos típicos en los que la gente descubre, casi siempre con frustración, que está detrás de un CGNAT:

  • Abrir puertos. Aunque configures la redirección de puertos en tu router, no sirve de nada: el punto de entrada real está en el equipo del operador, no en tu casa, y ahí no mandas tú. Es la causa número uno de «lo he configurado todo bien y no funciona».
  • Ver cámaras de seguridad en remoto. Acceder a tu CCTV o a tu videovigilancia desde el móvil cuando no estás en casa exige que se pueda llegar hasta tu conexión. Con CGNAT, ese acceso directo se rompe.
  • VPN entrante. Si quieres montar un servidor VPN para conectarte a tu red de casa o de la oficina desde fuera, necesitas un extremo al que dirigirte. Detrás de un CGNAT no hay tal extremo accesible.
  • Alojar servicios propios. Un servidor web, un NAS accesible desde internet, una aplicación interna o cualquier servicio que quieras publicar hacia fuera necesita una dirección a la que apuntar. El CGNAT lo impide.
  • Ciertos juegos y conexiones directas. Algunos juegos online y aplicaciones que establecen conexiones de igual a igual (peer-to-peer) funcionan mal o muestran el famoso «tipo de NAT estricto» cuando hay un CGNAT por medio.

El patrón es siempre el mismo: todo lo que implique que el tráfico se inicie desde internet hacia ti se complica o deja de funcionar. Y lo más desconcertante es que puedes pasar meses sin notarlo, hasta el día que instalas una cámara o intentas teletrabajar.

Cómo saber si tienes CGNAT

Hay una pista bastante fiable que puedes comprobar tú mismo. Entra en tu router y mira la dirección IP pública (WAN) que tiene asignada; después, busca en internet «cuál es mi IP» y fíjate en la que te muestra. Si esas dos direcciones no coinciden, es muy probable que estés detrás de un CGNAT: tu router cree tener una IP, pero hacia el mundo sales con otra distinta que controla el operador.

Otra señal habitual es ver en tu router una IP pública dentro de ciertos rangos reservados que los operadores usan precisamente para el CGNAT. No hace falta que memorices los detalles técnicos: si has configurado bien la apertura de puertos y aun así nada llega desde fuera, el CGNAT es el sospechoso número uno.

La solución: una IP fija (o pública) propia

La forma limpia de salir del CGNAT es disponer de una dirección pública propia, idealmente fija. Una IP fija no cambia y es exclusivamente tuya: te devuelve esa puerta de entrada que el CGNAT te había quitado, y con ella vuelven a funcionar los puertos, las cámaras en remoto, la VPN entrante y cualquier servicio que quieras publicar. Si quieres entender bien la diferencia entre una IP que cambia y una que no, lo contamos con calma en qué es una IP fija y para qué sirve.

La buena noticia es que esto se resuelve a nivel de operador. Pedir que te saquen del CGNAT y te asignen una IP pública, o contratar directamente una IP fija, es un cambio de configuración en la red, no una obra en tu casa. Lo importante es elegir bien según tu caso: a veces basta con una IP pública dinámica, y otras veces —cuando montas servicios serios o necesitas listas blancas— compensa una IP fija de verdad.

Entonces, ¿te afecta el CGNAT?

La pregunta vuelve a ser la de siempre: ¿solo quieres consumir internet, o también que se pueda llegar hasta ti? Si navegas, trabajas en la nube y ves vídeo, el CGNAT no te molestará en la vida. Pero si tienes cámaras, teletrabajas con VPN, alojas algo o juegas online en serio, ese «pequeño detalle» se convierte en un muro.

Cada conexión y cada empresa son distintas, y no todo el mundo necesita lo mismo. Si no sabes si estás detrás de un CGNAT o si tu actividad pide una IP fija, en nuestras soluciones para empresas partimos siempre de entender tu caso antes de recomendarte nada. Preferimos ajustarnos a lo que de verdad necesitas que venderte de más; si tienes dudas, escríbenos desde el formulario de contacto o llámanos al 854 78 34 00.

¿Crees que el CGNAT te está limitando?

Te ayudamos a comprobar si estás detrás de un CGNAT y a salir de él con una IP pública o fija propia, con total claridad y sin compromiso.

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